Que difícil es tener las herramientas en la mano y no saber que hacer. Que insoportablemente difícil es tener las mejores herramientas y poca capacidad de inventiva. Termino siendo un coleccionista de herramientas, un fanático de lo potencial. Pobres herramientas que cuando tocan mi mano se convierten en artefactos surrealistas, inútiles, ociosos. Los pinceles se enferman de tanto movimiento espástico, las computadoras acumulan informaciones llenas de nada, para nada.
Este es un primer intento, un tanto perezoso de salir del letargo, de activar las herramientas, de darle al tiempo disponible algún sentido. Es un intento de proyectarme en algún lugar, de dejarme anotado para repasarme más tarde y ver cuanto he avanzado o retrocedido. Un intento onanista y autoreferencial.
Es un intento, y para mí, no es poca cosa.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada